• FAQs

    ¿Qué es AMO®?

    “AMO” es el nombre corto de nuestro Programa AMO® que es tanto un currículo para niños como cursos de cosmovisión cristiana para los adultos que los discipulan. Está arraigado en las virtudes bíblicas de belleza, verdad y bien moral. El nombre de “AMO” es un acrónimo para “apacienta mis ovejas”. Jesús dijo: “¿Me amas? . . . Apacienta Mis ovejas (Juan 21:15).

    ¿Para qué edades está diseñado el plan de estudios AMO®?

    El currículo está escrito para niños que puedan leer y escribir. Sin embargo, también ha sido utilizado con jóvenes y adultos. Cada plan de lección está desarrollado sobre un principio bíblico que se deriva del contenido de la lectura de la lección. Cuando se enseña por principios, es posible incluir niños alfabetizados de cualquier edad, porque el Espíritu Santo alumbra el entendimiento de cada estudiante según su umbral de aprendizaje.

    ¿Cómo empiezo a utilizar AMO®?

    La puerta de entrada a nuestro Programa AMO® es asistir a una Formación de Profesores AMO®. Aquí aprenderás todo lo que necesitas saber para empezar. Este taller de cinco días es sólo el comienzo de un compromiso a largo plazo para equiparse para discipular a otros. Haga clic aquí para inscribirse en la formación en línea.

    ¿Qué materiales necesitaré para empezar un Programa AMO®?

    Los materiales más básicos son:

    • Una carpeta anillada, una Biblia, lápices y lápices de colorear para cada niño
    • Una computadora, impresora y papel para acceder e imprimir los recursos duplicables
    • Una guía del profesor AMO® (Hay muchas guías entre las que elegir, pero puedes empezar por el libro de los Proverbios o el clásico Heidi).
    • El clásico de literatura que has escogido para enseñar y que no sea un resumen.
    • Un lugar adecuado con sillas y mesas para que los niños estén en un ambiente confortable.

    ¿Qué cantidad de niños se recomienda por clase?

    Se recomienda que sean no más de 20-25 niños en una clase.

    Parece que algunos niños tienen dificultad para copiar lo que se escribe en la pizarra. Ellos copian, pero no están reflexionando mucho.

    Copiar es copiar. Para un niño es mucho “trabajo”. Tiene que enfocarse en el acto de leer las palabras en la pizarra y luego transferir las letras de forma correcta en su papel. Hemos aprendido que al final de la unidad, cuando los niños repasan todo lo que han escrito, sus páginas de colorear, mapas y organizadores gráficos, ya se han olvidado del esfuerzo que les ha tomado escribir. Están “orgullosos” de mostrar a sus padres y amigos el fruto de su labor y muchos niños utilizan sus carpetas para enseñar a otros niños en su familia o vecindario. La reflexión viene durante los momentos prescritos en el plan de lección para razonar y responder las preguntas. La reflexión es aún mayor si se utilizan apropiadamente los lineamientos de lectura de la Biblia para razonar, lo que significa que al niño se le da tiempo para razonar en vez del maestro estar enseñando y pedirles a los niños que repitan como cotorras el entrenamiento.

    ¿Cómo puedo saber si los niños están entendiendo todo el vocabulario del clásico que están escuchando ser leído en voz alta en la clase?

    La literatura clásica es la pieza central de nuestro Programa AMO®. El componente de las artes y manualidades está coordinado con el clásico, así como con el festival final.

    El primer propósito de leer el clásico en voz alta a los niños no es instructivo sino inspirador. Cuando el clásico es leído en voz alta, los corazones de los niños se enlazan con el lector en tal forma que establece el fundamento para las relaciones. La enseñanza y el aprendizaje son primordialmente una relación, el corazón y la mente del maestro interactuando con los corazones y mentes de los estudiantes. La instrucción sin relación es solamente diseminación de información. Así que, el leer un clásico en voz alta da inicio a esa relación.

    Leer en voz alta también hace muchas otras cosas. Capacita la imaginación del niño para viajar. El no necesita saber el significado de cada palabra para disfrutar una buena historia o soñar y tener visión para su propia vida. Cuando hacemos esta área del programa “demasiado instructiva” se remueve el gozo de entrar en la historia. Es la “historia” que tiene el poder ¡y no el conocer el significado de todo el vocabulario del autor! Dios nos diseñó para amar las historias. ¡Él es el Autor de la más grande historia!

    Leer un clásico en voz alta construye la comprensión del vocabulario por asociación. Sin pensar en eso, el niño aprende el significado de las palabras desconocidas por la forma en que la palabra es utilizada en la historia. Por lo tanto, no es necesario definir cada palabra desconocida de la historia. De hecho, el detener la lectura con frecuencia para definir los términos, interfiere con el espíritu de la historia. Sin embargo, el lector debe mediar el vocabulario, cuando la palabra es importante para el tema o el principio de la lección.

    Leer clásicos a los niños provee a sus mentes ideas e imágenes nobles y les da el vocabulario que necesitan para expresar sus ideas. Sin un vocabulario completo, no podemos hablar con precisión o escribir con claridad. El clásico pronto se convierte en un “amigo” del niño y le dará información a su pensamiento a través de los años. Los personajes serán modelos a los que ellos se pueden referir en cualquier momento.

    El clásico también actúa como un ablandador del suelo de los corazones de aquellos que escuchan. Suaviza los corazones “endurecidos” (si hay alguno) y saca del suelo las piedras y la mala hierba que evitan que la buena semilla germine y produzca raíz. La Palabra de Dios es como espada de dos filos. Tiene la habilidad de “herir” los corazones tiernos cuando es aplicada de forma inapropiada y “religiosa”. La verdad de Dios encuentra un terreno preparado cuando se siembra en aquellos corazones y mentes que han sido suavizados con ideales y principios cristianos.

    Con frecuencia nos sentimos presionados a saltar algunos de los capítulos del clásico leído o a leer dos capítulos juntos para poder terminar en el calendario que tenemos.

    Apurar la lectura del clásico engaña el propósito del uso del clásico, puede ser comparado con quererse atragantar un banquete en unos minutos, cuando se sirve para poder ser saboreado y disfrutado con amigos entrañables y buena conversación. Mi sugerencia es que extiendan el tiempo de su programa.

    Los planes de lección con frecuencia tienen mucho material que tiene que ser cubierto en un periodo de tiempo corto. Con frecuencia me pregunto, ¿qué debo dejar y con que me debo quedar?

    Nada debe dejarse. El propósito de AMO® no es dominar entrenamiento. El propósito es ser inspirado de forma “integral” con todo lo que ofrece: al interactuar con belleza, verdad y bien moral a través de la historia, la Palabra de Dios, los principios, las artes y manualidades, respondiendo a Manantial a través de escultura, pintura, música y drama. Es una experiencia enriquecedora integral que inicia la transEntrenamiento desde adentro hacia afuera y cultiva al niño de forma integral para expresar todo su potencial en Cristo.

    Divide por la mitad los planes de lección que parecen tomar más tiempo y extiende el tiempo tu Programa AMO® . El modelo bíblico del aprendizaje no es fragmentario sino expansivo, línea sobre línea, precepto sobre precepto, un poquito a la vez. Establecemos un fundamento de verdad a través de la estructura de principios desde temprana edad. Año tras año, edificamos sobre el mismo fundamento y la comprensión del niño se expande año tras año hasta que tiene dominio de los principios.

    ¿Puedo imprimir en blanco y negro las tarjetas de vocabulario y de los versículos para memorizar?

    Estas tarjetas han sido provistas a color y con un diseño atractivo para hacer más fácil la lectura a los niños, mientras mantiene un alto estándar de estética en el aula de clases.

    Para AMO® Day One, ¿dónde puedo encontrar el libro, Frederick?

    Puedes buscarlo en librerías locales o ponerte en contacto con un entrenador de AMO®. Algunos tienen acceso al libro.